Terapia de pareja: en qué consiste

La vida de una pareja pasa por diversas fases, como sucede con las personas a nivel individual. Podría decirse que la vida de pareja tiene su propia vida o vida propia. A lo largo de ella, pueden suceder muchas cosas. De hecho, suceden. En la mayoría de las ocasiones, cuando pasa algo, la pareja se adapta y de algún modo resuelve los cambios o las dificultades ante los que se enfrenta. Puede tratarse de una situación laboral, la relación con las respectivas familias o amigos, tener hijos, la emancipación de los mismos, el duelo, etc.

En otras ocasiones, la pareja no es capaz de encontrar el punto para encontrarse bien y aparecen problemas de comunicación, convirtiéndose las discusiones en un hecho más frecuente e incluso violento. Del mismo modo que puede abrirse una brecha entre ambas partes y producirse una enorme distancia entre los dos. En cualquiera de los casos que se pueden producir, la terapia de pareja puede convertirse en una herramienta de considerable utilidad.

Todas las relaciones pasan por momentos de dificultad. Las discusiones se vuelven frecuentes, surge la lejanía a nivel emocional o, simplemente, lo que antes funcionaba ya no lo hace. En estos momentos, son muchas las parejas que se preguntan si existe alguna manera de mejorar la relación, aunque no se sabe por dónde empezar. Buscar ayuda profesional y recurrir a terapia de pareja puede convertirse en una excelente opción, aunque no es muy frecuente que las parejas la consideren como solución. Puede ser porque desconocen en qué consiste o, sencillamente, tienen dudas sobre si puede ser útil.

Conocer algunos aspectos relativos a este tipo de terapia puede ayudar a que las parejas, ante situaciones difíciles, busquen ayuda para resolver sus problemas, por lo que se va a explicar en qué consiste la primera sesión de una terapia de esta categoría.

¿Qué es una terapia de pareja?

Nadie mejor que un profesional de la psicología para responder a esta pregunta. Desde Canvis Centro de Psicología, especializados en terapia de pareja, entre otros tipos de terapia, nos explican que la terapia de pareja se centra en las emociones, pensamientos y conductas que se producen dentro de una relación de pareja. El objetivo de la terapia es el de proporcionar orientación y apoyo cuando se producen problemas que afectan a los dos miembros de la pareja.

Por lo general, las sesiones son de corta duración y se centran en la resolución de dificultades específicas. Se abordan aspectos como la comunicación, las expectativas compartidas y la distribución de responsabilidades, por lo que es esencial que ambas partes sientan la motivación necesaria para participar en el proceso.

Una vez dentro de la consulta del psicoterapeuta, la primera pregunta que se formula es muy concreta: ¿Cómo se han puesto de acuerdo en acudir a terapia? Se trata de una pregunta aparentemente sencilla, pero con un objetivo vital: evocar la pauta relacional existente en la pareja en ese preciso momento.

La pauta relacional es un concepto teórico utilizado dentro de este tipo de terapias que se entiende como el patrón de interacciones que se produce dentro de una pareja, donde las acciones, emociones y atribuciones de cada uno influyen o son influenciados por la otra parte. Se puede pensar en ella como una danza o coreografía. Describe cómo las partes de la relación interactúan de forma coordinada, aunque a veces no se dan cuenta. Como sucede en un baile, cada componente se mueve al ritmo del otro, produciéndose un patrón o ciclo que se refuerza con el paso del tiempo.

Este ejemplo permite comprender que los problemas que surgen dentro de una relación no suelen tener un responsable; se producen a consecuencia de la dinámica que ambas partes han construido y mantienen. Cuando se produce un problema o conflicto dentro de la relación, la terapia se centra en identificar la forma en la que la pareja interactúa de forma reiterada. Al tener conciencia del baile que se marca, pueden aprender a cambiar los pasos que dan y encontrar mejores maneras de relacionarse.

Responder a la pregunta inicial sobre cómo se han puesto de acuerdo en acudir a terapia proporciona pistas sobre la dinámica que sigue la pareja y cómo toman sus decisiones juntos. En algunos casos pueden haber estado de acuerdo desde el primer momento, en tanto que, en otros, una parte puede haber insistido más, reflejando una pauta en la que uno persigue y otro evita. Existen casos en los que se toma la decisión como último recurso, lo que puede ser sinónimo de conflicto intenso. El terapeuta se centra en observar cómo se expresan y reaccionan al responder.

Lo siguiente es conocer el problema concreto y a qué lo atribuye la pareja. Las razones que pueden llevar a una pareja a terapia son tan variadas como las parejas en sí. Algunas llegan en medio de una crisis, cuando las discusiones son constantes y se producen con cualquier tema que se convierte en motivo de conflicto. Otras acuden tras una infidelidad o por haber perdido la conexión emocional o la intimidad a nivel físico. Es muy frecuente que el problema no sea un conflicto, sino una sensación de distancia que aumenta con el tiempo.

En cualquier caso, identificar el problema es el primer paso dentro de la terapia. Lo que nos lleva al porqué. A qué se atribuye el problema es la explicación que la pareja proporciona sobre lo que origina sus dificultades. En este punto, el terapeuta se ocupa de averiguar si la pareja trae atribución individual o relacional. En el primer caso, una parte atribuye los problemas a la personalidad o acciones de la otra parte, siendo atribución individual. Si la pareja es capaz de ver que se trata de una interacción mutua, la atribución es relacional. Construir una atribución relacional es el primer paso para empezar la terapia.

Finalidad de la terapia de pareja

La primera sesión de terapia permite al terapeuta conocer la situación particular de cada miembro de la pareja: cómo es su vida, otras parejas, hijos, situación laboral, etc. A partir de ahí, toca contar lo que ha llevado a la pareja a terapia, proporcionando la información necesaria para que el terapeuta conozca la situación y plantee un marco de trabajo sobre el que programar las sesiones siguientes.

Asistir a terapia de pareja es un recurso que sirve para encontrar la mejor manera de estar bien dentro de una relación. Cada pareja tiene su propio proceso y se desarrolla en función de la historia de cada una, su situación personal, sus necesidades, sus ilusiones o sus heridas. A lo largo del proceso, el terapeuta no tiene una idea preconcebida de lo que tiene que pasar o de cómo tiene que ser la pareja. No se compromete con ninguna solución, dejando que la propia pareja sea quien se organice en función de sus particularidades.

Una terapia no sirve únicamente para resolver el problema actual; ayuda a reparar y reconstruir el proyecto de pareja. Puede darse la situación de que la pareja haya decidido terminar la relación o tomar la decisión durante la terapia, por lo que la terapia puede suponer una ayuda para atravesar el proceso de ruptura.

Acudir a una terapia de pareja es lo más adecuado si se producen ciertas condiciones. No siempre se trata de la intervención adecuada o necesaria, puesto que, en determinados casos, lo adecuado es hacer una terapia individual. Para determinar qué es lo más aconsejable, hay que saber que la terapia se encarga del sufrimiento y existen dos tipos: individual, el que padece la persona por sí misma, su historia de vida, su personalidad o situación; el otro aparece por formar parte de un grupo o sistema como la pareja o la familia.

Puede darse el caso de que cada parte de la pareja se encuentre bien a nivel personal, pero la pareja atraviesa una crisis. Con el paso del tiempo, una o las dos partes acusan ese malestar dentro de la relación. Si no se tiene la forma de atravesar esa crisis, acudir a terapia de pareja puede ser una excelente idea.

En otras ocasiones, puede darse la situación de que cada parte de la pareja no se encuentre bien a nivel personal, pero sí como pareja, de manera que lo mejor es hacer terapia individual pero no de pareja.

Así mismo, existen situaciones en las que una parte de la pareja pasa por dificultades personales que hacen difícil acudir a terapia individual. Esto puede ser debido a situaciones traumáticas vividas en el pasado, por lo que puede ser que la persona no tenga fuerzas para enfrentarse a la terapia o solo confíe en personas cercanas. Acudir a terapia con la pareja puede hacer más fácil iniciar el proceso.

En resumidas cuentas, la terapia de pareja es apropiada cuando una relación no va bien o una de las partes quiere un cambio de la otra, de manera que se alcance el equilibrio dentro de la relación. Las sesiones de terapia se centran en buscar una solución a los problemas de la pareja, una vez realizada la primera sesión, en la que se trata de encontrar el problema de fondo para poder trabajar en él.

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