Escribo esto para poder ayudar a la gente que tiene la piel como yo. Si la tienes así, serás de los que por solo ponerse una camiseta de un tejido concreto ya se está rascando durante días…
Recuerdo exactamente un ejemplo perfecto: Un día me compré una camiseta preciosa que me encantaba, le di un lavado rápido de 15 minutos y la sequé en la secadora. Entonces salí a la calle con ella puesta. Pues no habían pasado ni dos horas cuando ya estaba rascándome la espalda sin parar. Al llegar a casa tenía la piel roja y con unos granitos pequeños que tardaron días en irse. Tuve que regalársela a mi hermana… Ella puede ponérsela sin ningún problema, qué cosas.
Esto no era nuevo para mí. Ya me pasaba de vez en cuando con cualquier cosa. Durante mucho tiempo pensé que el problema eran las cremas, los jabones, los cambios hormonales…. Y sí, todo eso seguro que influye, pero hay algo que tiene la culpa de eso y que parece que ninguno queremos aceptar: la ropa. La piel es un órgano que absorbe sustancias y que también excreta por el sudor. Eso significa que llevar ropa llena de productos químicos pegada durante horas seguro que le acaba afectando mal.
A lo largo de los años, después de bastantes brotes y visitas al dermatólogo, he aprendido a fijarme en cosas como: de qué está hecha la prenda, si es nueva o no, o incluso cómo se siente al tacto antes de comprarla. Este es un consejo personal, no toques la ropa con la palma de la mano, pégatela en la parte detrás del brazo, ahí la piel es más sensible y si te pica o reacciona mal, ya sabes, no te va a sentar bien.
Los que ya sufrimos esto a menudo tenemos la piel reactiva y ya nos afecta cualquier cosita. Por eso debemos cuidarla más que los demás porque seguir ignorando el problema solo nos va a traer más problemas.
Por qué cada vez hay más problemas de piel
Esto no es solo cosa mía, ni tuya si te pasa. Cada vez hay más gente con problemas de piel y con la piel reactiva.
Creo que todos los que sufrimos esto, lo hemos notado. Antes podía ponerme cualquier cosa, pero ahora, ni en sueños. Gracias a lo que me ha pasado, he descubierto una de las causas y es que, antes la ropa se fabricaba con otros métodos… ahora, como todo, los procesos son una basura.
La mayoría de prendas que encontramos ahora están hechas con mezclas de fibras sintéticas y tratadas con un montón de productos químicos. Esta es la realidad de la producción rápida y barata. Resinas, fijadores, suavizantes industriales… todo eso se queda en la ropa y, ¿a dónde va después? A nuestra piel.
Esto es como todo… si tienes la piel resistente, ni te enteras. Pero si eres como yo, prepárate.
Mis síntomas son estos: empiezo con picor, luego noto la zona caliente (como si me escociera y se resecara), se me pone roja y, si no hago nada, me aparecen los granitos o incluso foliculitis (que es algo que me ha pasado mil veces ya).
Y otra cosa es el sudor. Esto lo aprendí a base de prueba y error. En verano o cuando hago ejercicio, mi piel reacciona mucho más. ¿Por qué? Porque el sudor hace que los poros de la piel se abran y absorba mejor, y todo lo que lleva la ropa se lo traga más fácilmente.
Si encima tienes dermatitis, rosácea o la piel seca, todo es muchísimo peor. Yo lo noto muchísimo en épocas en las que tengo la piel más reactiva: cualquier tejido malo me pasa factura enseguida.
Por eso yo ya lo tengo claro. Ya he aceptado que, por mucho que me guste un conjunto, un vestido o unas mallas deportivas… Si me voy a acabar rascando durante días cada vez que me los ponga, se pueden quedar en la tienda.
Los materiales que más irritaciones me han provocado
Si, he sido concienzuda y los he probado todos… Sobre todo, porque me gusta la ropa y esta situación me da mucha rabia. Quería saber cuáles tendría la libertad de ponerme y cuáles no.
El poliéster, por ejemplo. Durante años lo llevé sin pensar, porque está en todas partes. Pero ahora lo detecto al instante. Es ponerme una camiseta de poliéster en un día de calor y empezar a picarme toda la espalda o el pecho.
El nylon también me ha dado guerra, sobre todo en ropa deportiva. Recuerdo unas mallas que me encantaban, pero cada vez que las usaba acababa con las ingles irritadas. Tardé en darme cuenta de esto, pero ya no más.
El acrílico… uf. Los jerséis baratos de invierno. Ese picor en el cuello que no te deja ni concentrarte. Me ha pasado tantas veces que ya ni me lo planteo.
Y luego está la lana. Aquí, te voy a decir que, depende… porque no toda es igual. Pero en mi caso, muchas veces no puedo llevarla directamente sobre la piel. Siempre necesito algo debajo, porque si no, acabo rascándome sin parar.
El elastano también es engañoso. Está en casi todo lo ajustado, y aunque es cómodo, a mí me ha provocado irritaciones en la cintura y en las ingles más de una vez.
Teniendo todo esto en cuenta, me he desesperado mucho. Sobre todo, ahora que casi todo está hecho de esos materiales. Pero, creedme, hay alternativas si las buscas bien.
Los tintes son los que dejan daños más permanentes
Lo de los tintes lo descubrí demasiado tarde. Nunca me había planteado que el color de la ropa pudiera afectar a la piel. Pero, cuanto peor tenía la piel, más lo notaba… Las camisetas oscuras.
Resulta que los tintes, sobre todo los más intensos (negros, rojos, azul marino), suelen llevar más carga química. Y yo, había sido la tonta del negro durante toda mi adolescencia… Ahora entiendo tantas cosas.
A mí siempre se me irritaban las axilas, el cuello, la espalda… justo donde la ropa estaba más pegada. Y, lo más curioso, es que a veces, aunque dos prendas sean del mismo tejido, la más oscura, siempre era la que me iba peor.
Desde que me di cuenta de esto, elijo siempre tonos más claros. No siempre, aún me queda algo negro por el armario, pero sí en lo que uso más horas.
Una cosa que hice durante toda mi adolescencia
Esto lo hacía SIEMPRE. Y ahora me parece una locura: compraba algo y me lo ponía directamente y sin pensar. Hasta que empecé a notar que muchas de mis reacciones venían justo después de estrenar ropa.
Había algo que yo no sabía o, más bien, no era consciente de ello. Esa ropa ha pasado por fábricas, almacenes, camiones, manos de gente… y además lleva productos para conservarse. (Resulta que les ponen productos para que la ropa no se arrugue en la tienda).
Un día, vi como un chico se había intoxicado por llevar unos pantalones sin haberlos lavado, en un capítulo de “El doctor House”, y desde entonces, lo lavo todo.
Los tejidos que mejor me funcionan
Después de mucho probar, hay algo que tengo claro: mi piel agradece los tejidos naturales.
El algodón es mi básico. Nunca me da problemas. Transpira, es suave… es darle un respiro a la piel.
También he probado el bambú y el modal, y en algunos casos me han ido bien, aunque depende mucho de cómo estén fabricados.
Y últimamente, el lino me ha sorprendido muchísimo. Es fresco, ligero y noto que mi piel está más tranquila cuando lo llevo.
Puede que el lino sea lo mejor
Hay empresas como, Puro Lino que, al contrario que otras que solo quieren vender rápido y con costes baratos, prefieren especializarse en vender prendas sanas para la gente. Ya conozco a unas cuantas así. Ésta está especializada en lino, pero conozco a otras de lana, algodón, etc.
Puede que la ropa de estas tiendas sea un poco más cara, pero no mucho y duran mucho más que las otras. Por ejemplo, el lino es una fibra natural que suele requerir menos tratamientos químicos que otros tejidos durante su fabricación. Además, permite una buena ventilación. Su estructura facilita que el aire circule y que el sudor se seque rápido. Esto ayuda a mantener la piel más seca y reduce las irritaciones.
Yo te aconsejo que optes por este tipo de materiales por tu buena salud.
Cambios que debes hacer YA
Ve a tu armario ahora mismo y revisa todas las etiquetas de lo que te pones. Sobre todo, a las ropas que te dejan la piel mal. Las que te piquen, las que te irriten, las rasposas, sácalas todas y observa lo que queda.
Mientras sustituyes esas prendas, vístete con las que menos daño te hagan y verás como tus síntomas mejoran mucho y te sientes mejor.
Aunque te gusten mucho las que te hacen daño, es mejor que te vayas acostumbrando a que sentirte bien es mejor que ponerte algo que te gusta.
Elegir bien la ropa también es cuidarte
Si ya sospechabas todo esto, espero al menos que este artículo te haya servido para añadir algún dato que te faltaba. Yo estoy ya me he pasado años con la piel irritada, reseca y llena de puntitos, sin poder estar bien realmente. Ahora he cambiado mi estilo y lo he adaptado a una ropa mucho más cómoda.
Ya no voy a vender más mi salud y bienestar por algo que me haga ver mejor… Si lo miramos así, es algo muy superficial. Es mejor estar sano, feliz y a gusto, que simplemente estar guapo o guapa.
Actualmente, nos lo ponen cada vez más difícil porque cada vez hay más ropa echa de peores materiales y productos químicos, pero, si cambiamos y priorizamos las cosas buenas, seguro que empiezan a abundar otra vez.





