Autorregulación: sintonizar la energía con los ritmos biológicos

Estamos atravesando una época donde la tendencia cultural se basa en la productividad inmediata, a partir de la que debemos rendir siempre de la mejor manera, sin permitirnos parar nunca, porque así se pierde el tiempo. Se nos ha enseñado que debemos mantener el mismo ritmo de productividad a lo largo de todo el año. Sin embargo, la naturaleza humana (y especialmente la femenina) cumple un proceso cíclico que va a modificar la energía que se pueda sostener. Así, al intentar mantener el ritmo de la exigencia constante, ignorando las capacidades físicas y anímicas, únicamente vamos a conseguir frustración y agotamiento.

Por ello, debemos volver a ser conscientes de nuestras propias capacidades y comprender la forma en que funciona nuestro cuerpo y nuestra energía. Aprender a gestionar nuestra propia capacidad requiere, en principio, una observación consciente que nos permita diferenciar si, por ejemplo, tenemos más vitalidad un lunes de mañana que un viernes por la tarde. Una vez que aceptamos que nuestra predisposición a la actividad depende de la función química interna, podemos planificar nuestras tareas, descansos y relaciones de una manera mucho más inteligente y acorde al ritmo natural de cada uno. Al lograr esta sintonía interna, vamos a poder ser más eficientes, pero, principalmente, más comprensivos con los procesos de recuperación propios.

 

La ciencia de la ciclicidad y el bienestar emocional

Lejos de ser una técnica esotérica, la autorregulación es una práctica basada en la neurobiología y la endocrinología. Esto se explica desde el funcionamiento de las hormonas, que regulan las funciones metabólicas y mantienen un impacto directo sobre los neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, responsables de nuestra motivación y estado de ánimo.

Teniendo en cuenta estas funciones, se ha demostrado que, en el caso del cerebro femenino, se experimentan cambios estructurales sutiles pero significativos a lo largo del mes. Como explican desde el portal de CuidatePlus, cada una de las fases del ciclo menstrual impacta de manera distinta en la psicología y la fisiología femenina. Por ello, es importante entender que los cambios en los niveles de estrógeno y progesterona siempre van a alterar la percepción del dolor, la calidad del sueño y la estabilidad emocional, siendo esto parte natural de los ciclos corporales.

El ciclo menstrual es uno de los indicadores más potentes y precisos de los ritmos biológicos. Sus distintas fases van transformando la energía a lo largo de un mes, de forma clara y naturalmente inevitable. En la actualidad, la naturaleza de este proceso se está aceptando de una mejor forma, buscando soluciones que tengan en cuenta estas variaciones de energía y no que intenten taparla. En este sentido, desde Libertad Menstrual explican que se están dando enfoques proactivos que ayudan a asociar cada una de las fases con una capacidad específica. Por ejemplo, durante la fase menstrual, los niveles hormonales bajos favorecen la introspección y el descanso, lo que se puede aprovechar para dedicarse a la reflexión y la planificación del calendario. Luego, con el aumento del estrógeno, se dispara la creatividad y el optimismo. Esto facilita el inicio de nuevos proyectos y la resolución de problemas técnicos. La ovulación marca el punto más alto para la sociabilidad y la confianza, siendo el estado ideal para la comunicación asertiva, las negociaciones y las relaciones públicas. Por último, en la fase lútea aumenta la progesterona, estimulando la concentración para tareas rutinarias, análisis de datos y atención al detalle, aunque también puede potenciar el estrés.

Para ayudar a ordenar los estados biológicos y aprovechar cada momento de forma diferente, se pueden aplicar los siguientes consejos:

  1. Energía y comunicación: realizar una lista en la que se clasifiquen las tareas por nivel de esfuerzo. Así, los días de máxima vitalidad pueden aprovecharse para las tareas más complejas y exigentes.
  2. Nutrición y suplementación consciente: en cada momento, el cuerpo demandará distintos nutrientes. Por ejemplo, durante la fase lútea se recomienda aumentar la ingesta de hidratos de carbono y grasas saludables, ya que pueden ayudar a estabilizar los niveles de serotonina, evitando los bajones anímicos repentinos.
  3. Descanso preventivo y límites: decir «no» a ciertos compromisos sociales durante los días de mayor sensibilidad previene el agotamiento crónico y permite una reintegración mucho más potente en la fase siguiente.

 

Salud mental, autoconocimiento y entorno

La relación entre los estados físicos y la salud emocional es una cuestión que no se puede pasar por alto. Muchas veces, la ansiedad o la irritabilidad no se dan por una causa externa, sino por ser un reflejo de una necesidad fisiológica que fue desatendida. Por esta razón, es importante aprender a identificar estos patrones y evitar la creación de juicios contra la propia productividad o el carácter, cambiando así la autocrítica por una observación constructiva.

La enciclopedia médica Sanitas explica la forma en que el ciclo menstrual influye sobre el comportamiento y las emociones, a través de la interacción hormonal con el sistema nervioso central. Al comprender esta información técnica, se espera que la sociedad en general pueda adaptarse a las funciones del autocuidado, tomándolas como una parte esencial del tratamiento de la salud mental preventiva.

Por su parte, el entorno es capaz de potenciar o anular la gestión interna. Así, para aprovechar una fase creativa, se recomienda buscar espacios abiertos, con luz natural y música para estimular la concentración. Si se busca la calma física, se puede disminuir la iluminación del hogar y los estímulos sonoros, generando un ambiente que cuide el estado emocional.

 

El “By yourself”

El concepto de «By yourself» aparece como la tendencia de respetar los estados hormonales, en lugar de intentar controlarlos. La propuesta se basa en llevar un registro de los distintos estados anímicos y ordenarse en base a ellos. Aunque parezca un método que le lleva la contraria al sistema de productividad actual, la realidad es que, si se presta atención a las capacidades naturales del cuerpo, la eficiencia aumenta. Por esta razón, dedicar tiempo a conocerse a uno mismo y al funcionamiento del propio cuerpo, es la única herramienta que verdaderamente puede garantizar un bienestar duradero.

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