Cuando llegan estas fechas, empiezo a calentarme la cabeza con qué regalarle a mis seres queridos, porque les he regalado ya tantas cosas que ya no sé qué regalarles.
Este año he pensado en regalar algo como joyas, sobre todo a mi esposo, y he investigado sobre el tema para coger ideas. Si te quedas, te las cuenta.
Las cadenas son de los regalos más versátiles que puedes elegir
Lo importante es el estilo de tu pareja y lo que lleva en su día a día. Yo antes pensaba que las cadenas eran solo para mujeres o para quienes se visten de cierta forma. Pero luego entendí que una cadena sencilla puede encajar prácticamente con cualquier personalidad.
Lo primero es el largo. Si no quieres fallar, las cadenas de unos 50 a 55 cm suelen quedar bien a la mayoría. Ni demasiado cortas ni demasiado largas. En cuanto al grosor, si tu pareja no suele llevar joyas, mejor elegir algo moderado, que no destaque demasiado. Algo que se note, pero sin llamar la atención más de la cuenta. Las cadenas muy gruesas solo funcionan si la persona realmente las disfruta.
Otro tema es el material. La mayoría opta por acero, plata o oro según el presupuesto y el gusto. Si no sabes por dónde tirar, la plata es un punto medio seguro: queda bien, combina con casi todo y no se siente demasiado formal. El acero también es buena opción si quieres algo resistente y sin mantenimiento especial. El oro ya es otro terreno, más para quienes tienen un estilo muy definido o les gusta algo más clásico.
Si te cuesta elegir, piensa en lo que usa tu pareja a diario y qué tipo de ropa lleva. Con ese detalle ya tendrás la mitad del camino hecho.
Pulseras para hombres
Son de las joyas más agradecidas para regalar. Lo bueno es que hay variedad sin que se vuelva un caos. Puedes elegir entre pulseras de cuero, acero, plata o combinadas. Cada una tiene su gracia, pero lo importante es que tu pareja se sienta cómoda llevándola.
El cuero, por ejemplo, es una opción muy práctica para alguien que quiere algo informal. Da un toque ligero sin sentirse demasiado llamativo. Las hay trenzadas, lisas, dobles, con cierre magnético o clásico. Si tu pareja es de los que no quiere sentirse “demasiado arreglado”, suele funcionar muy bien. Además, son cómodas y no pesan.
Las pulseras de acero y plata ya ofrecen un estilo más pulido. No hablo de pulseras enormes ni llenas de adornos, sino de diseños simples que quedan muy bien con una camisa, una camiseta o incluso con ropa deportiva. Se integran sin dar sensación de exceso. Me di cuenta de que muchos hombres prefieren pulseras ligeras, fáciles de poner y quitar, y que no estorben durante el día. Así que si eliges una, busca algo con cierre seguro pero práctico.
También existen pulseras combinadas, por ejemplo acero con cuero. Estas son perfectas si tu pareja quiere algo distinto pero no demasiado llamativo. Mezclan lo casual con lo moderno y suelen quedar bien con casi cualquier outfit. Son un buen punto intermedio para quienes quieren empezar a usar joyas sin sentir que llevan algo demasiado nuevo.
A veces, el verdadero reto no es elegir la pulsera, sino decidir cuál comprar entre tantas opciones que funcionan. Si estás dudando, piensa si tu pareja tiende más a lo sencillo o si disfruta un poco de lo diferente. Con esa pista ya podrás elegir mejor.
Anillos masculinos
El truco está en buscar algo que encaje con el estilo personal sin convertirlo en una pieza demasiado especial o solemne. Hay diseños muy simples que funcionan genial para alguien que quiere un toque distinto sin sentirse extraño.
Lo más básico es decidir el material. La plata suele ser la elección más común porque combina bien con todo y no se siente tan formal. El acero es muy práctico si buscas resistencia y durabilidad. El oro es más clásico y requiere que la persona disfrute de ese look más cuidado. Yo, por ejemplo, me di cuenta de que la mayoría de hombres agradece que el anillo sea cómodo y no tenga formas raras que se enganchen o molesten.
Luego está el ancho. Los anillos anchos quedan bien si la persona ya está acostumbrada a llevarlos o tiene un estilo marcado. Si no, uno de grosor medio suele funcionar mejor. Hay anillos lisos, con pequeños grabados, con formas geométricas discretas o acabados mate. No hace falta lanzar la casa por la ventana. Un modelo sencillo puede ser más fácil de integrar en su día a día.
La talla parece un problema, pero tiene solución. Puedes medir un anillo que ya tenga, pedir una guía de tallas o comparar con un anillo propio si tienes uno parecido. La idea es no improvisar. Aun así, muchas tiendas permiten cambios si no aciertas, así que tampoco te agobies.
No es el típico regalo que cualquiera piensa para un hombre, y por eso tiene un punto especial.
Relojes y otras piezas que también cuentan como joyas
Aunque a veces no lo pensemos así, un reloj también es una joya. Y no hablo de relojes de lujo ni de diseños imposibles. Me refiero a ese reloj sencillo que acompaña todos los días y dice mucho sin esfuerzo. De hecho, mucha gente prefiere un reloj antes que cualquier otra pieza porque lo siente útil y práctico.
Hay relojes de todos los estilos: deportivos, clásicos, modernos, digitales, analógicos. Aquí lo más importante es que encaje con la rutina de tu pareja. Si trabaja en oficina, quizá prefiera algo sobrio. Si es más activo, uno resistente y cómodo será mejor. Y si le gustan los pequeños detalles, hay relojes minimalistas que combinan con todo y no saturan.
También existen colgantes pequeños, pendientes discretos (para quienes los usan), e incluso pins o accesorios que entran dentro del mundo de las joyas masculinas. Lo bueno de estas opciones es que permiten jugar un poco más según el estilo personal. No todo el mundo quiere llevar un anillo, pero quizá sí un colgante con un diseño limpio.
A mí me gusta pensar en estas piezas como una forma de acompañar a la persona más que de transformar su estilo. No estás buscando cambiarlo, sino encontrar algo que encaje con lo que ya es. Y eso hace que regalar joyas deje de sentirse complicado.
Ideas prácticas para quien no sabe por dónde empezar
La clave es observar a tu pareja un par de días.
Mira qué usa, qué colores prefiere, si lleva reloj, si usa algo en las manos, si le gustan los accesorios o si es más reservado. Esa observación te resolverá la mitad del problema.
Otro punto importante es pensar en su rutina. No es lo mismo alguien que trabaja con las manos todo el día que alguien que pasa horas frente a un ordenador. Algunas joyas aguantan más trote que otras. Por eso, para alguien muy activo, el acero suele ser mejor opción. Para alguien que cuida más su apariencia, la plata o incluso el oro pueden encajar bien.
Como regla general, si dudas entre algo muy llamativo y algo más simple, lo simple suele ganar. No porque sea aburrido, sino porque se adapta mejor a distintos momentos. A veces, acertar tiene más que ver con elegir algo práctico que con buscar la pieza más “original”.
Y si aún así sigues con la sensación de “no sé si acertaré”, recuerda que la mayoría de personas valora muchísimo el detalle, el gesto, el hecho de que pensaste en ellas. Las joyas para hombres no tienen por qué ser misteriosas ni difíciles. Solo necesitan ser sinceras respecto al estilo de la persona.
Serrano Joyeros, joyeros online con un catálogo enorme, tanto para hombres como para mujeres, me dijeron algo que me ayudó mucho: si dudas, elige una pieza que tu pareja pueda usar cada día sin esfuerzo. Una joya cómoda suele ser la que más se disfruta.
Piensa en lo que significa regalar una joya realmente, sobre todo si es para un ser querido
Cuando llegué al final de mi búsqueda, me di cuenta de que regalar una joya no es cuestión de hacer un gesto grande o de gastar mucho, es más simple que eso. Es elegir algo que acompañe a la otra persona sin estorbar, algo que diga “esto es para ti” de forma clara. Y eso es lo que lo hace especial.
Si te estás planteando regalar una este año, piensa en lo que conoces de tu pareja. En lo que usa, en cómo vive, en lo que le gusta. Una joya bien elegida no tiene que ser atrevida ni impactante. Tiene que sentirse natural. Y, cuando das con la pieza adecuada, suele convertirse en un detalle que la persona usa casi sin pensarlo. Eso, para mí, es acertar.
Ojalá encuentres esa pieza que te haga decir: “Sí, esta es”. Y que tu pareja la reciba con una sonrisa tranquila, de esas que no hace falta explicar. Porque en los regalos, a veces, la sencillez es lo que mejor funciona.





