Dientes limpios o blancos, he ahí el dilema

Se puede tener una dentadura sana y limpia, pero no necesariamente blanca. Del mismo modo, se pueden tener unos dientes ultrablancos, pero no sanos. El color natural de los dientes no tiene por qué ser necesariamente blanco. Existen tonalidades de blanco que varían en función de la persona, sin que ello sea indicativo de problemas dentales. Otra cuestión es que el esmalte dental se deteriore debido a la alimentación, la ingesta de algunas bebidas o hábitos como el tabaquismo.

A lo largo de los años, los dientes pueden adquirir tonalidades que dejan el blanco en segundo lugar. Los problemas bucodentales pueden influir en esos cambios de tonalidad, como es el caso de la caries. Independientemente de esos problemas que requieren de soluciones y tratamientos adecuados, los tratamientos de blanqueamiento dental y las limpiezas profesionales son lo más conveniente para recuperar el brillo y color de los dientes.

La limpieza dental y el blanqueamiento son dos tipos de tratamiento o procedimiento odontológico diferentes, con una finalidad diferente en lo que a salud bucal respecta. Con una limpieza dental se procede a la eliminación de la placa y el sarro presente en los dientes; se previene la caries y que se produzcan enfermedades en las encías. En cambio, el blanqueamiento dental lo que pretende es eliminar las manchas y restaurar el color blanco natural de los dientes con una finalidad meramente estética. Existen diferentes tipos de blanqueamiento dental que pueden realizarse en la clínica, en casa, de forma mixta o interna. Son dos tipos de procedimiento diferentes, con finalidades igualmente diferentes. Sin embargo, pueden ser complementarios, ya que una limpieza profesional antes de pasar por el blanqueamiento hace que mejore la efectividad del mismo. Por lo que vamos a conocer con mayor detalle las diferencias de cada uno de ellos.

Tratamiento preventivo

Nadie mejor que un profesional de la odontología para determinar lo mejor para el paciente. En el caso de necesitar una limpieza bucal o querer hacerse un blanqueamiento dental, acudir a la consulta es la mejor manera de saber cómo hay que proceder y si es necesario realizar ambos procedimientos. En CKA Grupo Dental, siempre buscan la mejor solución odontológica en cada paciente, adaptándose a sus necesidades, por lo que nos han explicado en qué consisten ambos procedimientos.

Empezando por la limpieza dental, clave en muchos tratamientos odontológicos y como medida preventiva, podemos decir que se trata de un procedimiento esencial a la hora de mantener una buena salud bucodental. Este tratamiento consiste en la eliminación de la placa bacteriana y el sarro acumulados en la superficie de los dientes a lo largo de la línea de las encías.

Sabemos que la placa bacteriana es una película adhesiva que se compone de las bacterias y restos de alimentos que se forma sobre los dientes. De no ser eliminada como corresponde, puede llegar a endurecerse, lo que hace que se convierta en sarro. El sarro es esa sustancia porosa y amarillenta que se queda adherida a los dientes con firmeza y cuesta eliminar con un simple cepillado. Mediante una limpieza dental, utilizando el instrumental adecuado, conocido como escalador, el dentista elimina tanto la placa bacteriana como el sarro acumulado. Con este proceso, se previenen enfermedades bucodentales como la caries o la enfermedad de las encías, puesto que elimina los factores que facilitan su desarrollo.

De manera que la limpieza dental profesional resulta esencial a la hora de prevenir la aparición de caries y la enfermedad de las encías. Esto es así debido a que se elimina como es debido la acumulación de placa bacteriana y sarro, reduciendo los sitios en los que se pueden acumular las bacterias y causar daño a los dientes. Estas limpiezas profundas hacen posible que los tejidos que componen las encías se mantengan saludables, evitando que se produzca su inflamación, la conocida gingivitis. Por lo que realizar una limpieza dental profesional de forma regular, cada seis meses, permite gozar de una boca limpia y sana, al mismo tiempo que se previenen los problemas dentales citados.

Cuando la placa bacteriana se sitúa detrás de la encía y va deteriorando el hueso que sujeta los dientes, se realiza una limpieza más profunda, conocida como curetaje. Puesto que la encía recubre el hueso, si este se pierde, la encía se retrae. Si la placa se sitúa dos milímetros bajo la encía, hay que eliminarlas mediante este procedimiento. Este tratamiento periodontal elimina la placa bacteriana y el sarro que se encuentra debajo de las encías. A diferencia de la limpieza convencional, se trata de un procedimiento más profundo, indicado cuando existe inflamación de las encías o presencia de bolsas periodontales.

La acumulación persistente de placa puede implicar que las bacterias penetren en las encías, lo que puede conllevar el deterioro del tejido blando y del hueso que sostiene los dientes. El objetivo del curetaje es frenar ese daño y lo hace desinfectando la zona afectada, limpiando las bolsas periodontales y ayudando a que la encía se adhiera de nuevo a la superficie dental.

Tratamiento estético

Ahora que sabemos algo más sobre la limpieza dental y su finalidad, toca conocer lo que respecta al blanqueamiento dental. Este tratamiento, más estético que médico, tiene una finalidad concreta: eliminar las manchas presentes en los dientes y restaurar su color blanco natural.

Como decimos, uno de los objetivos principales del blanqueamiento es la eliminación de las manchas que pueden aparecer en la superficie de las piezas dentales. Estas manchas se pueden crear por diversas razones, como pueden ser el consumo de ciertos alimentos o la ingesta de bebidas que tengan pigmentos en su formulación, el tabaquismo o el envejecimiento natural de los dientes.

Los tratamientos de blanqueamiento dental se pueden realizar con diferentes técnicas y productos, los cuales actúan sobre el esmalte, eliminando las manchas y devolviendo su apariencia blanca y brillante a los dientes. Una vez eliminadas las manchas, con el blanqueamiento dental se puede rejuvenecer la sonrisa mejorando la estética de la dentadura.

Aparte de eliminar las manchas, la otra finalidad del blanqueamiento dental es la de restaurar el color blanco natural de los dientes. Es inevitable que, con el paso del tiempo, los dientes pierdan su brillo y se muestren más opacos o amarillentos. Esto puede ser a consecuencia del envejecimiento, la genética o, como en el caso de las manchas, el consumo de ciertos alimentos y bebidas. Con el blanqueamiento dental, lo que se pretende es revertir este proceso natural y devolver a los dientes su color original. Utilizando agentes blanqueadores, se puede aclarar el tono de los dientes, con lo que se obtiene un aspecto más joven, estético y saludable.

Para lograr el objetivo de blanquear los dientes, existen varios tipos de blanqueamiento dental. Cada uno de ellos se adapta a las necesidades y preferencias de cada paciente. El primero de la lista no es otro que el blanqueamiento dental en la clínica. Este tipo de blanqueamiento por fotoactivación se realiza en la clínica dental utilizando una luz especial con la que se activa el gel blanqueador, previamente aplicado en los dientes. La fotoactivación se encarga de acelerar el proceso de blanqueamiento, proporcionando resultados con mayor rapidez que otros tratamientos.

Se puede realizar un tratamiento blanqueador en casa, con ayuda de productos blanqueadores específicos que proporciona el dentista. En este caso, se utilizan férulas o bandas dentales personalizadas, en las que se incluye el gel blanqueador. El paciente que opta por este tratamiento debe seguir las instrucciones del dentista y aplicar el tratamiento durante el tiempo que considere el profesional.

Por otro lado, encontramos el blanqueamiento mixto, que combina el tratamiento en la clínica dental con el uso de los productos blanqueadores en casa. En primer lugar, se realiza el blanqueamiento en la clínica, con lo que se obtiene un resultado inicial rápido y, después, se continúa con el tratamiento en casa, de forma que se mantienen y mejoran los resultados obtenidos en la clínica.

Por último, tenemos el blanqueamiento interno. Este procedimiento se utiliza en los dientes que han sufrido un cambio de coloración a consecuencia de un tratamiento de conducto o traumatismo. Se realiza aplicando un agente blanqueador de forma directa en el interior del diente, con lo que se mejora notablemente su estética.

Conviene destacar que cada tipo de blanqueamiento ofrece una serie de ventajas y cuenta con sus propias características especiales. Por lo que siempre es recomendable consultar con el dentista de confianza, quien determinará cuál de ellos es el más adecuado en cada situación.

Realizar una limpieza dental antes de someterse al blanqueamiento es lo más aconsejable. Los resultados en una dentadura totalmente limpia y libre de placa y sarro son mucho más eficaces y notables. La eliminación de la placa y el sarro prepara la superficie de los dientes para recibir el tratamiento blanqueador de forma más adecuada. La presencia de placa y sarro, por el contrario, puede hacer que la penetración de los agentes blanqueadores sea más difícil y se reduzca su eficacia.

En resumidas cuentas, limpieza dental y blanqueamiento son dos procedimientos muy diferentes pero fundamentales a la hora de cuidar de la salud bucal. Un buen profesional de la odontología aconsejará ambos procedimientos siempre que sea necesario.

 

Comparte

Mas comentados